Tus tacones. El olor de tu perfume impregnado en cada rincón. Que ocupes parte de mi armario. Que tu pelo enredado juegue a robarme la almohada.
-Solo cinco minutos- te escucho decir desde el baño mientras terminas de maquillarte.
Me gusta que me hagas esperar.
Me siento en el filo de la cama, aguardando a que aparezcas por la puerta del cuarto.
Al fin lo haces, me quedo embobado al verte. Me siento afortunado de tenerte a mi lado.
Me miras, sonriente y apoyada en el marco de la puerta en señal de que me esperas.
Me incorporo despacio, aún al estar junto a ti me haces temblar.
Me sitúo frente a tu persona, te observo, te agarro por la cintura y te acorralo contra la pared.
Te acaricio el cuello y percibo tu piel de gallina por el roce de mis dedos.
Sé que tú sientes lo mismo por mí.
Nuestras respiraciones se sincronizan y se aceleran. Soy para ti y tú para mí.
Observo tus labios, te los muerdes. Me vuelves loco y te beso con pasión.
Tus dedos se pierden en mi pelo.
Te cojo y te empotro en la cama.
Te huelo. Te lamo. Me encantas.
Comenzamos a bailar un tango en horizontal.
Invado tu cuerpo en la intimidad.
Quiero ir en dirección recta entre tus piernas.
Me miras y te miro, hay tanta dulzura en tu mirada que consigues que me enamore aún más de ti.
Me regalas tus gemidos. Ambos subímos la temperatura de la habitación.
El tiempo se ha detenido entre estas cuatro paredes para que no exista la tregua.
Siento que todos los días de mi vida los quiero compartir contigo.
Tú también. Me quieres. Me amas.
No es sólo sexo. Es amor.
Ternura y descontrol se pierden entre las sábanas mientras jugamos a deshacer la cama.
Fantástica historia señorita =)
ResponderEliminarQue profundo
ResponderEliminarSublime!
ResponderEliminarMuy..... sin palabras, profundo,fantástico,genial... lo que diga es poco :)
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