Aquel bar era muy popular. Famoso por su café y por sus helados.
Cada mesa, es un pequeño mundo que comparten varias personas. Historias
diferentes, y todas ajenas entre sí.
Tan sólo se unen en la barra mezclado con alcohol o en la puerta por un
puente de humo.
Risas escandalosas, llantos disimulados y bocas cerradas gritando
desesperadamente.
Y todos han vivido alguna vez todo aquello.
Entremos. Pasamos las murallas de las relaciones con el tabaco. Esquivamos
camareros.
En la mesa de la entrada esta un grupo con unas birras mientras juegan a las cartas.
Uno ha ganado y eufórico les ha dicho que no tiene que pagar la siguiente
ronda. Sigamos no te pierdas, hay mucha gente, a ver si encontramos mesa.
Allí en la barra hay un matrimonio mayor compartiendo momentos. Mira el
borracho del bar que se está acercando con el cubata en la mano. Le acaba de
tocar el culo a la mujer y esta se ha girado dándole una buena bofetada. El
marido se levantó del taburete pidiéndole explicaciones. Vamos al fondo, que el
camarero ya viene para separarles.
Hay un crio llorando, como no. No nos sentemos cerca de esa zona, vamos
arriba.
Mira, acaban de encender la televisión y han puesto fútbol americano.
Allí veo una mesa que está bastante bien, sentémonos. Te aconsejo el café
número 13 de la carta.
Llega el camarero y nos toma nota. Al rato llega con nuestras consumiciones.
Se escucha el escándalo de quienes juegan al futbolín y el grito de
"¡casi!" de los que están con los dardos.
A la media hora se sienta una pareja a nuestra vera. Piden y les llegan sus
consumiciones.
Ella es muy guapa, tiene unos enormes ojos marrones que consigue evadirte.
Él, es el típico chico moreno, de ojos azules de pinta malote consiguiendo
que todas las chicas van detrás suya, seguro.
Parece que tienen una conversación movidita, es fácil escucharles desde
donde estamos.
-¡Hemos pasado mucho tiempo juntos!
-¿Y?- decía el chico.
-¿Porqué me tratas así? ya no me coges de la mano ni me dices te quiero.
-¿Y por qué crees que es?
-¿Porque ya no me quieres?- dijo ella con inocencia, mientras sus piernas
temblaban a la espera de la respuesta mientras sus manos permanecían serenas.
-Acertaste- y con las mismas, se levantó de la mesa, cogió el casco de su moto
y se fue del bar.
Miramos a la chica de reojo que se ha quedado sola y perpleja por la
situación. Intenta disimular su disgusto.
Busco en ti una mirada cómplice, y me afirmas con la cabeza. Estábamos
pensando en lo mismo. Sin levantarme, me dirijo a la chica de la mesa de al
lado.
-Perdona, ¿estás sola?
Ella asiente tímidamente.
-Anda ven, únete mientras nos tomamos algo, vemos el fútbol y charlamos un
poco.
Dudó. Era lógico. Pero finalmente, se sentó.
Nos presentamos. Llamo al camarero. Le pido tres chupitos de tequila y tres
birras.
Y aquí estamos, con una desconocida compartiendo unas cervezas mientras
hablamos de todo un poco, reímos por situaciones absurdas y nos conocemos algo
mejor. Es una situación agradable.
Esos recuerdos, se quedan a vivir en el bar.
Esta todo muy bien redactado y posee frases que son gustosas de leer jeje.
ResponderEliminarT propongo un nuevo reto: hacer una historia un poco más larga. ¿Qué me dices?
Interesante relato! Es bastante original ^^ ¡me gusta!
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