Era yo una pequeña enana,
miraba arriba
y le escuchaba las leyendas
que tuvo en su juventud.
Aprendí a no perder el tiempo.
Ahora tengo
yo la oportunidad.
Estaré atenta
de guardar aquí dentro
la ilusión que mi sangre
fue a heredar.
Recuerdo aquellos años,
en el salón los dos sentados,
contando historias,
¡Y existían más de mil!
Le miraba como un sabio,
Siempre con su barba y su alegría.
Conseguía robar sonrisas sin proponérselo.
¡Hey!, basta ya. Improvisemos.
Por los buenos momentos.
Genial.

pues a improvisar se ha dicho!! ;)
ResponderEliminarLo hiciste y te ha quedado genial
ResponderEliminarMe alegro mucho